Fin de prácticas

Tengo que decir que estas tres semanas fueron muy intensas. Aprendí muchísimas cosas al quedarme en Villanueva de la Cañada.

 

En primer lugar, quiero agradecer a la familia Ruibal, que me ha acogido como una princesa. Fuimos a varios lugares como Segovia o Toledo, dos ciudades que ponen de relieve la belleza de España. Los pueblos antiguos tienen mucha atracción que ayuda a sentirse en los “clichés” que los franceses pueden tener de España. Alejandra, la hija de la familia, me presentó a sus amigos, muy majos. ¡Me permitieron enriquecer mi vocabulario! Nunca olvidaré estas caras, el símbolo de mis vacaciones en España.

Me encantaba la comida española: muy diferente de la francesa, pero tiene sus riquezas. ¡Lo que siempre será el mejor es la tortilla de patata!

Mis prácticas en el ayuntamiento fueron interesantes también. Mi trabajo era de traducir la página web del pueblo en francés e inglés. Me permitió conocer toda la historia del pueblo, sus leyendas y actividades de verano, o las que ocurren normalmente durante el año. El ambiente es muy diferente del que esperaba al llegar a España: me gusta mucho el príncipe de tutear los demás, y de ir a tomar un café en una real cafetería, con, por supuesto, unas tapas de tortilla.

Y el ambiente del pueblo es muy agradable también: todo el mundo se conoce, lo que da un ambiente de familia.

En resumen, me encantaba quedarme en España, durante tres semanas inolvidables. Mi nivel de español, creo, se mejoró, lo que será muy útil para mi vida futura. Entonces, como últimas palabras, quiero decir: ¡Viva España!